En un primer encuentro, vimos que estamos en un momento crítico de mucha soledad en las personas. Crisis por falta de trabajo, ausencia de valores, distinto tipo de violencias, intrafamiliar, escolar, cultural. Y por otro lado, una gran debilidad psicológica en las personas que la llevan a hacerse daño. Ya el Papa Francisco nos invitaba a ampliar nuestra mirada para ver a estos hermanos, que están sufriendo, y a recibir a todos como un Hospital de campaña.
Todos somos capaces de escuchar y necesitados de ser escuchados. Pero hay una diferencia entre oír y escuchar.
También hay una diferencia entre el servicio de escuchar y el de acompañar, así como del lugar donde se realiza este servicio de la escucha contemplativa.
Ya en un segundo encuentro, vimos habilidades que el servidor de la escucha debería poder desarrollar.
También se vieron algunas técnicas para dar respuestas a los hermanos que buscan nuestra escucha.
