Historia y Evolución del Ministerio de Música de Sagrada Familia
Orígenes y Fundación
El Ministerio de música perteneciente a la Parroquia Sagrada Familia de Río Grande (Diócesis de Río Gallegos), fundada el 2 de enero de 1985 por el Obispo Miguel Ángel Alemán. Dio sus inicios, con animaciones musicales esporádicas en las celebraciones diarias, y con intervenciones destacadas los domingos a cargo de dos músicos pioneros.
Hacia 1999, la hermana franciscana Silvia en remplazo de estos músicos, abrió la convocatoria para sumar nuevos integrantes al servicio musical.
Crecimiento y Consagración
Los primeros en incorporarse a la nueva formación fueron Esteban C., Lizardo M., Eduardo L. Más tarde se sumarían también Cacho A. y Dardo C., junto a otros jóvenes y adultos.
Un tiempo después tras la partida de la hermana Silvia a su ciudad natal, el grupo continuó su labor y se consagró bajo el nombre “Kerishpen” (o Kerispen). Nombre de inspiración selk’nam, que significa como lenguaje simbólico “ecos de la tierra”, que representa y evoca: lafuerza que permanece y la memoria viva del territorio.
En paralelo, se realizaba además la misa para niños en los mediodías de los domingos; que era animada musicalmente por Maxi del grupo de Infancia Misionera.
Actualidad y Función Pastoral
Hoy, las celebraciones (de martes a domingos) son animadas por diversos ministerios de música con sus propios referentes, llegando a ser estos aproximadamente siete actualmente. Que mediante su organización, se distribuyen las diversas tareas musicales; y con el asesoramiento del sacerdote Pbro Ivan Bressan.
Su labor se extiende con el acompañamiento musical a diferentes actividades pastorales dentro como fuera de la parroquia como por ejemplo celebraciones, Misas, bautismos, casamientos, procesiones y villancicos, entre otros.
Misión espiritual: El objetivo es facilitar la adoración, crear un clima de oración y ayudar a la asamblea a participar activamente a través del canto sagrado.
Formación y Valores
El servicio requiere formación litúrgica, bíblica y musical para poder discernir y elegir los cantos adecuados según los textos bíblicos y el tiempo litúrgico. Esto ya marca una diferencia entre un “coro común” y un “ministerio de música”.
Es un espacio inclusivo: puede integrarse cualquier fiel con disposición al servicio, sin importar su nivel técnico inicial.
Se prioriza la actitud de servicio, la comunidad fraterna y la fidelidad al sentido litúrgico por sobre el virtuosismo musical.
“La música, cuando está enraizada en la palabra de Dios y en la tradición viva de la iglesia, se convierte en un instrumento de evangelización y crecimiento espiritual”
