Madrugadores Sagrada Familia

Todavía era noche cerrada y el termómetro marcaba bajo cero ayer sábado en Río Grande. Las calles y las veredas reflejaban la escarcha y la nieve congelada, un paisaje hermoso pero desafiante. Sin embargo, el clima no fue obstáculo para que la comunidad de Madrugadores de la Parroquia Sagrada Familia se volviera a encontrar, fiel a su cita de los segundos sábados a las 7:00 de la mañana.
Mientras la ciudad aún dormía bajo el manto invernal, las luces del templo se encendieron para recibir a un grupo de hombres dispuestos a entregar las primeras horas del día al Señor bajo un espíritu de comunidad, sacrificio y fe. La helada en el atrio fue el marco perfecto de contraste entre el exterior y el calor fraterno que se vivía puertas adentro.

La jornada comenzó compartiendo la Santa Misa, el motor espiritual que nos impulsa y fortalece. Al finalizar, cumplimos con la hermosa costumbre de la foto en el Sagrario, como signo de unidad bajo la mirada del Santísimo.
Finalmente, llegó el tradicional desayuno, no solo para entibiar el cuerpo con unos mates, sino para estrechar lazos, compartir la vida y fortalecer una amistad que nos une en la fe.

Agradecemos a todos los que desafiaron el clima y demostraron que, cuando el corazón arde en fé, las distancias se acortan y el invierno se vuelve más cálido.
¡Hasta el próximo encuentro, madrugadores!
