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WhatsApp-Image-2026-08-19-at-5.04.42-PM-2León XIV: «En la liturgia, cantar y tocar significa rezar»

El Papa dedicó su catequesis a la música sacra y recordó su verdadero lugar dentro de la celebración litúrgica

 

Ciudad del Vaticano – 19 de agosto de 2026

En su Audiencia General de este miércoles, el Papa León XIV dedicó su catequesis a un tema especialmente cercano a quienes sirven en los ministerios de música de nuestras comunidades: la música sacra y su función dentro de la liturgia.

Reflexionando sobre el capítulo VI de la Constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II, el Santo Padre recordó que la tradición musical de la Iglesia constituye un “tesoro de valor inestimable” y destacó una enseñanza fundamental:

“La música forma parte de la acción litúrgica, y no es un mero adorno de la celebración”.

De esta manera, León XIV recordó que quienes cantan o ejecutan un instrumento durante la liturgia no están simplemente acompañando o embelleciendo la celebración. Están ejerciendo un verdadero servicio a la oración de la Iglesia.

 

Cantar y tocar también es rezar

El Papa lo expresó con mucha claridad:

“En la liturgia, cantar y tocar significa rezar”.

La música ayuda a que nuestro corazón se una al de nuestros hermanos y, juntos, se dirijan hacia Dios. León XIV recordó también las palabras de san Agustín: “Cantar es propio de quien ama”, señalando que la música puede abrir nuestro corazón a la acción de Dios.

El canto litúrgico tiene además una profunda dimensión comunitaria. Cuando una comunidad canta unida, las diferentes voces forman una sola alabanza. Por eso, la música puede convertirse en un verdadero signo visible de la comunión de la Iglesia.

 

¿Cómo debe ser la música que utilizamos en la liturgia?

León XIV señaló algunos criterios importantes para quienes tienen la responsabilidad de elegir, preparar o interpretar los cantos.

La música debe estar verdaderamente relacionada con el momento de la celebración; debe poseer calidad musical y, especialmente cuando está destinada a toda la asamblea, ser noble, sencilla y posible de cantar.

También los textos requieren especial atención: deben ser adecuados, profundos y comprensibles, inspirándose principalmente en la Sagrada Escritura, los libros litúrgicos y la tradición espiritual de la Iglesia.

El Papa recordó asimismo el valor del canto gregoriano, sin excluir otros géneros de música sagrada, y señaló que pueden utilizarse distintos instrumentos cuando sean apropiados para el uso sagrado, respeten la dignidad del templo y ayuden verdaderamente a la edificación de los fieles.

 

Una misión especial para coros y ministerios de música

La catequesis también deja un mensaje muy concreto para nuestros cantores, músicos, salmistas, coros y ministerios de música.

La misión del músico en la Iglesia no consiste en destacarse individualmente, sino en servir a la liturgia y favorecer la participación de toda la comunidad.

Por eso, León XIV insistió en algo fundamental: quienes realizan este servicio necesitan una sólida formación litúrgica. No alcanza solamente con saber cantar o ejecutar bien un instrumento; también necesitamos comprender qué celebramos, por qué cantamos y cuál es la función de cada canto dentro de la liturgia.

 

Una Iglesia que canta con una sola voz

Al finalizar su reflexión, el Santo Padre invitó a contemplar el canto litúrgico como símbolo de la comunión eclesial y pidió al Señor que nos ayude a vivir en armonía y concordia, como un único coro cuyas melodías —pero también sus buenas obras— glorifiquen al Padre por medio de Jesucristo.

Esta catequesis nos recuerda algo esencial para todos los que servimos a través de la música:

No cantamos simplemente durante la Misa.
Cantamos la Misa.
No tocamos solamente para acompañar.
Con nuestro servicio musical, ayudamos a la comunidad a rezar.