Hoy nos unimos con un solo corazón a la gran cadena de oración que abraza a los cinco continentes. Nos detenemos para contemplar el paso de este gigante del apostolado laico que, como un meteoro de gracia, cruzó los cielos de Sudamérica dejando una estela de luz que aún brilla ante nuestros ojos.
Alfonso “Alfie” Lambe partió al Cielo el 21 de enero de 1959, con apenas 26 años de edad. Sin embargo, en sus escasos cinco años y medio de misión en el Cono Sur, realizó una obra colosal, fundando miles de praesidia y ganándose el cariño y respeto de obispos, sacerdotes, universitarios, campesinos, presos y leprosos.
En una hermosa carta de Navidad enviada a sus queridas colaboradoras de Buenos Aires en 1956, Alfie nos dejó escritas estas palabras que hoy resuenan con más fuerza que nunca:
“No hay lugar, hoy en día, en la Iglesia para católicos débiles. Debemos ser heroicos… El tiempo que no empleamos para Dios es tiempo perdido”.
Alfie no quería un apostolado cómodo ni “ir de picnic”. Se entregó por entero, viviendo los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia en medio del mundo, demostrando que la santidad no es un mito lejano, sino una gozosa realidad al alcance de cada laico que se consagra a María. Como bien dijo el Cardenal Umberto Mozzoni: “Alfonso es una estrella, de aquellas que en pleno verano, en las noches límpidas cruzan rápidas los cielos, dejan una luz y desaparecen, y la luz queda a los ojos de todos los argentinos”.
La Causa de Beatificación de Alfonso se abrió en Buenos Aires en 1979 y concluyó formalmente su fase diocesana en el año 2015, trasladándose los documentos a Roma. Ahora, se necesita la aprobación de un milagro por su intercesión para su pronta beatificación.
Te invitamos a rezar hoy con nosotros la oración oficial y a difundir su devoción en tu consejo, parroquia o familia.
Oración por la Beatificación del Siervo de Dios Alfonso Lambe 
¡Oh Dios! Que con tu infinita misericordia inflamaste el corazón de tu siervo Alfonso Lambe de un amor sin límites a Ti y a María; amor que exteriorizó en una intensa vida de trabajos, vigilias y sacrificios para la salvación de las almas, concédenos, si es Tu voluntad, que logremos por su intercesión, lo que no podemos conseguir por nuestros méritos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
