Misa de niños: El padre Iván y Naty nos explicaron el Evangelio de hoy, 24 de mayo de 2026, según San Juan 20, 19-23.
En el día de Pentecostés, en el que celebramos el cumpleaños de la Iglesia, Naty nos trajo tres palabras:
- Crecimiento
Con un globo nos explicó cómo, de a poco, nos vamos llenando del Espíritu Santo.
Hoy celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos, pero no fue la primera vez. Cuando Jesús murió en la cruz y derramó el Espíritu Santo, y luego se apareció resucitado, en Pentecostés volvió a soplar sobre ellos y los llenó del Espíritu Santo.
Así hace el Señor con nosotros. El día del Bautismo recibimos el Espíritu Santo, que nos da fuerza, pero Él respeta nuestros tiempos y nuestros procesos. En la Confirmación también recibimos más plenamente el Espíritu Santo, y en cada Pentecostés, en cada oración, el Señor nos sigue llenando cada vez más.
Por eso debemos respetar los procesos de cada uno. Si alguien está en manos del Señor, a su tiempo dará frutos, y poco a poco se van a manifestar.
- Impulso
El elemento que Naty nos trajo fue el viento, porque Jesús dice que “se apareció en medio de los discípulos, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Reciban el Espíritu Santo’”.
El viento es el que impulsa, el que mueve. Fue el que hizo salir a los discípulos, que estaban encerrados con miedo.
Eso es lo que hace el Espíritu Santo en nosotros. Si nos encontramos sin ganas, sin motivación o sin incentivo, ¿por qué no probar invocando frecuentemente al Espíritu Santo? Poco a poco, en este proceso, Él nos irá llenando de ese fervor.
Decir: “Ven, Espíritu Santo”, y Él nos irá impulsando cada día más.
De pronto, con el sonido de una locomotora, Naty nos presentó a su amiga “la llama”. ¿Qué nos quiere decir? Que el Espíritu Santo es como una locomotora: nos mueve y nos impulsa. Si tenemos al Espíritu Santo, nada nos va a frenar; Él nos dará la fuerza para seguir adelante.
- Armonía
Por último, Naty nos trajo la palabra “armonía” y nos explicó que cada uno de nosotros somos instrumentos. Aunque seamos distintos, si el Espíritu Santo nos mueve, podemos entendernos.
También nos dijo:
“Del Espíritu Santo viene todo lo bueno”.
Jesús nos mandó el amor y el perdón, pero quien los trae a nuestro corazón es el Espíritu Santo.
