Este domingo fuimos de visita a la Parroquia Virgen del Carmen. Allí, Pascuala llega con una canasta con un corazón en el centro. Ese corazón representa el amor y la caridad que tiene dos frutos.
1.º fruto: “Corrección fraterna”
En este fruto, el Señor nos invita a ayudar corrigiendo. Si dentro de nuestra comunidad un hermano se está equivocando, lo llevamos aparte y le hablamos: la corrección no es una reacción a la ofensa, sino un acto de amor.
“Ayudar corrigiendo”: la idea es ayudar al hermano que se equivocó y tomó el camino incorrecto, a que vuelva al del bien. Esa persona no necesita que la señalemos y juzguemos, sino que le tendamos una mano y la levantemos.
El Padre Iván nos dice: A veces, en vez de corregir, queremos ahorcar al hermano.

En ese momento llegó Naty, vestida como fumigadora. ¿Qué nos quiere enseñar? Que hay una plaga que destruye a las personas y comunidades: ¡el chisme!
Jesús nos invita, mejor, a animarnos a hablar cara a cara, con lealtad y amabilidad.
“Hay que exterminar el chisme, el chisme no ayuda y no corrige.”
2.º fruto: “La oración en común”
Jesús nos decía: “si dos o más se unen para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se los dará”.
Esto quiere decir que, si nos unimos a orar por un hermano, nuestro Padre Dios nos escuchará y, tal vez, lo que no logramos con la corrección, lo logramos con la oración.
A Jesús le gusta tanto esta oración que Él promete estar ahí, en medio de esa oración.
Entonces recordemos:
“Ayudar corrigiendo, ayudar orando.”
