El Padre Iván y Naty nos explican el Evangelio del domingo 7 de junio de 2026, Domingo del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.
Evangelio según san Marcos 12, 28b-34.
Este domingo, Naty fue de visita a la Capilla Virgen del Carmen. Llegó con mucha hambre; ella quería alimentar su alma. Allí le ofrecieron dos mesas con diferentes menús que le trajo la moza “Pascuala”.
La primera mesa le ofrecía tres menús para el alma:
• Menú 1: Dinero. No es malo; lo malo es si ponemos el corazón en él, porque nos lleva a la esclavitud, al exceso de ambición y esto daña nuestro corazón.
• Menú 2: Poder. Trae muchas advertencias: “yo mando”, imprudencia, control sobre los demás, etc.
• Menú 3: Vanidad. El exceso de orgullo y el querer sobresalir o “figurar” desvía nuestro corazón.
La segunda mesa le ofrecía un único menú. Este sí ofrece un alimento saludable: la Eucaristía, que nutre el alma y nos da fuerzas.
¿Qué es la Eucaristía?
Es el pan y el vino que vemos en la misa. En un momento, Jesús los bendice y se convierten en su Cuerpo y su Sangre.
“Jesús se hace alimento en cada misa, nutre nuestra alma y nos da lo que necesitamos.”
Como Naty, nosotros siempre tenemos estas dos opciones para elegir. La diferencia está en la salud del alma.
Lo que nos dice el Padre Iván es que, así como la comida chatarra perjudica nuestro cuerpo, la primera mesa también nos pasa factura. Con un alma mal alimentada comenzamos a tener miedos y angustias; sentimos que todo nos sobrepasa y no tenemos fuerzas porque nos falta el alimento verdadero, el que realmente nos nutre.
En la segunda mesa encontramos lo verdaderamente nutritivo: la Eucaristía, un regalo del Señor, no un premio para los que se creen perfectos. Y para que haga efecto en nuestro corazón, debemos recibirla con mucha fe.
“Este pancito que recibimos es un Pan vivo y nos da todo lo que necesitamos.”
